«En el Día
Internacional de los Voluntarios reconocemos la dedicación de estas
personas, su admirable espíritu de servicio y su labor de vasto alcance
para promover los objetivos de las Naciones Unidas. Con una población
mundial que ha superado este año los 7.000 millones de personas, debemos
aprovechar el potencial de cada una de ellas para ayudar a los demás. Cada persona puede generar efectivamente cambios positivos. El
voluntariado es importante».
Mensaje del Secretario General de las Naciones Unidas por el Día Internacional de los Voluntarios 5 de diciembre de 2011
En ASANA llevamos más de 18 años realizando una acción de voluntariado. Durante estos años somos muchos los que hemos pasado por la asociación, que actualmente desempeña su labor en el Hospital del Niño Jesús.
Para celebrar el día del voluntariado de una manera especial,
queremos compartir lo que significa para nosotros ser voluntario y
formar parte de esto. Como digo somos muchos, y seguramente me deje gente fuera, mucha que empezó este camino y que no nos hemos llegado a conocer, pero que saben que seguimos y que esperamos se sientan orgullosos de ello. Agradaceremos sus comentarios en el blog o en la página con aportaciones a lo que aquí se publica.
Os dejo con las aportaciones de algun@s de mis compañer@s...
Sara Herguedas,
actual presidenta de la asociación y voluntaria desde hace casi 6 años, nos hace llegar vía mail su experiencia "es muy gratificante.
Entré en la asociación por casualidad y sin darme cuenta fui
implicándome mucho. En estos seis años -y los que me quedan-, he
aprendido muchísimo sobre todo de humanidad, de lo gratificante que es
hacer sonreír a un niño. Desde que entré en la asociación, los domingos
son y serán mi "día ASANA".
Creo firmemente que todo lo que se realiza en el voluntariado de
forma altruista, al final se devuelve multiplicado. La "simple" sonrisa
de un niño y ver a sus familiares contentos por entretener un rato a sus
hijos, haciendo que se olviden por un momento de que están en un
hospital.
Como Coordinadora durante más de tres años y Presidenta desde hace
dos años, me ha tocado aprender sola sobre gestión y organización, y he
vivido además una época en la que tuvimos un antiguo voluntario que robó
a la asociación. No sé de dónde saqué la fuerza para altruistamente
arreglar todo, hacer renacer la asociación y conseguir nuevos y mejores
voluntarios. Llevar una asociación como esta lleva mucho tiempo y
dedicación para hacer los papeleos que sean necesarios en cada momento, y
por hacer que cada domingo, nuestra función en el hospital salga lo
mejor posible".
Ana Pelegrina, ha sido parte de ASANA durante 5 años, en los que junto a Sara Herguedas, actual presidenta, han tirado del carro en momentos difíciles, de sus palabras cuando le pedí que me contará tengo que destacar varias cosas...
"A los 19 años decidi ser voluntaria en el hospital Niño Jesus animando a los niños ingresados y a sus familiares. Ser
animadora infantil es una experiencia única porque cada día aprendes
algo nuevo ya sea a través de los niños, los padres, el personal de
atención al paciente o de tus propios compañeros. Ver como los niños o familiares se olvida por un momento de sus
problemas y participan en nuestras parodias riendose, gritando con
estusiasmo....es alucinante. Además cuando esto sucede es como si nos
fusionaramos el público y los "payasos" solo en uno, estos días son
dificiles de olvidar. Mi
mejor experiencia como voluntaria fue un compañemiento que realice en
oncologia con un niño de 6 años que no hablaba español al principio
estaba perdida no sabía como comunicarme con él hasta que pense "no deja de
ser un niño" a partir de ahi me invente juegos con sonidos donde consegui
conectar con el niño".
Violeta Martínez, voluntaria desde hace aproximadamente un año, nos cuenta: "Querer ser voluntario, o no, va dentro de
cada uno, en mi caso viene desde pequeña, ese afán por querer dar sin
necesidad de recibir nada a cambio. Cuando conocí A.S.A.N.A. y me dieron
la oportunidad de unirme a ellos sentí que por fin podría realizarme
por completo y sólo necesité un día en el escenario para comprobarlo.
Cada domingo voy con una sonrisa de oreja a oreja, para darlo todo, para
conseguir que quien está allí disfrute tanto como lo hago yo, porque
para mí, ser voluntario es regalar sonrisas y buenos momentos para hacer
que quien nos vea se evada de cualquier pensamiento que no le haga
sentirse feliz.
Es
un pequeño granito que está al alcance de cualquiera, y que, en mi
caso, además de hacer sentir bien a quien me ve haciendo tonterías en el
escenario, o pintando cosas estrafalarias en el taller, también me hace
sentir bien a mí, sabiendo que puedo ser útil, que puedo dar mucho,
porque esa es mi intención cada domingo, que cada persona se lleve
dibujado en su sonrisa un trocito de mí. =.)"
Yasmin Bravo, estudiante de educación infantil y recién llegada a la asociación nos escribe: ser voluntario/a es una de esas cosas que siempre
recomendaría a todo el mundo. Yo creo que cada vez hay más cabras, como
la de la fábula que os voy a poner a continuación, que quieren ayudar,
por muchos lobos que quieran comernos y quitarnos del medio. El
voluntariado te hace ser mil veces mejor persona y te hace darte cuenta
de que realmente muchos problemas que tú tienes son una tontería
comparado con lo que hay fuera. Me encanta esa sensación que deja de
querer volver, de salir con una sonrisa de oreja a oreja y a la vez con
la tristeza de que se acaba y te tienes que ir. Arriba el
voluntariado!!!
Otra reciente incorporación, Sofía Reguillos, también nos ha querido dejar su aportación: "en un mundo donde
prima el individualismo y el desinterés por los demás, se hace
necesario arrimar el hombro a quien tenemos al lado, potenciar la
solidaridad y la bondad en nosotros, y ayudar. Voluntariado es eso;
ser consciente de las necesidades de otros y querer aportar tu
granito de arena para que puedan salir airosos, o al menos , a que
puedan reducir su sufrimiento.
Muchas veces no
somos conscientes del dolor que tenemos al lado, simplemente, porque
no sabemos ver. Y menos aún caemos en la cuenta de cómo nosotros
podríamos ayudar, sin incluso sin que nos costara demasiado. Y sin
darnos cuenta, podemos hacer un mundo apra otras personas que
necesitan que les echen una mano. Voluntariado es querer ayudar un
poquito al prójimo, y no querer nada a cambio. Excepto una sonrisa,
una mirada, un “gracias” quizás. Observar cómo otro se
beneficia y saber que tú has contribuido a ello, es la mayor
recompensa que se puede experimentar, creo.
Toda mi vida me
han inculcado este pensamiento, y lo he visto reflejado a mi
alrededor. Disfruto siendo voluntaria, me encanta, desde siempre ha
sido innato en mí. Ahora, repartir sonrisas a los niños y liberar
de carga a los familiares, que ven cómo sus hijos siguen sabiendo
sonreir, es una gran recompensa. Soy feliz cuando sé que puedo
ayudar a pasar un poquito mejor la tarde a niños en el hospital.
Doy gracias a ASANA por vivir esta experiencia con ellos".
Por último, os dejo un pequeño trocito de mi experiencia... soy
Carmen Palacios, quien os escribe desde este blog, y me encargo de coordinar el taller de la Sala Santiago.
Llegué a ASANA hace 2 años, casi de rebote, por un evento en Tuenti, algo que después se nos ha revelado como una fantástica manera de captar voluntarios. Nos citaron una tarde de domingo para ver el teatro y contarnos qué era exactamente ASANA. No me puedo olvidar de los ojos entre alucinados de Sara y Dani, contándonos la gran labor que estaban realizando, con una gran sencillez. Estaban intentando rescatar este proyecto que parecía perdido, con tantas ganas e ilusión que nos contagiaron esa energía y decidimos quedarnos. Ahí comenzó una autentica locura, con una obra sobre Piratas, aprender parodias, realizar talleres, risas con los compañeros, repartir regalos, acompañamientos, agobios, mucho trabajo... pero siempre con una sonrisa y grandes momentos.
Ser voluntaria para mí, da respuesta a la pregunta que tanto nos hacían de pequeños "qué quieres ser de mayor". Yo quería ser alguien para los demás, poder ayudar, hacer sonreir, no pasar de puntillas por la vida, sino acompañar a quien estaba a mi lado y dejar un recuerdo a quien coincidiera conmigo en el camino. Quizá por eso elegí mi profesión y por eso llegué a ASANA. Y formando parte de esto, siendo un pequeño granito de arena de toda esta gran montaña, con todos los voluntarios que pasan día a día por el Hospital, se consigue hacer huella, aportar algo bueno para los demás en esta loca sociedad, cuando ves que sonríen y recibes un "gracias" de los niños, de los chicos y chicas de la sala Santiago, de los padres... la mejor recompensa es hacerles olvidar por un ratito donde están.
Por todo esto, no puedo cerrar esta entrada, sin transmitir esos GRACIAS de los padres, niños y chavales, a todos los voluntarios, tanto los que trabajamos en el Niño Jesús como en otros hospitales, y en tantos y tantos proyectos, con un sueño loco de querer cambiar el mundo.